Prolapso uterino: Una enfermedad silenciosa

Es realmente impactante el hecho que, dentro de la clasificación de anomalías uterinas, sea el prolapso uno de los diagnósticos menos conocidos por la población femenina aún cuando un número considerable de mujeres lo padece. El prolapso uterino es un padecimiento que ocasiona el descenso del útero hasta su salida del organismo mostrando primero el cuello y después el cuerpo.

¿Cuáles son los síntomas del prolapso uterino?

Aunque menos habitual cabe destacar que hay mujeres que no demuestran síntoma alguno, simplemente se enteran cuando se someten a algún tipo de examen interno. Uno de los primeros síntomas habituales, comienza por sentir una discreta incomodidad en el momento del coito, terminando con encuentros sexuales dolorosos, donde evitarlos sea la mejor de las soluciones. Otro de los más habituales (y preocupante) es la inflamación del área vaginal, pues es un signo claro de que uno de los órganos pélvicos está descendiendo y empezando a hacerse notar.

Uno de los más comunes es que empieza a hacerse presente la incontinencia urinaria y los dolores en la zona lumbar, y no es para menos, pues puede venir asociado con otro tipo de prolapso (como el descenso de la vejiga), pudiendo ser algo “normal” o esperado el hecho de no poder aguantar la micción o la pérdida, con esfuerzos como la tos, asimismo, el dolor se esparce desde la zona vaginal hasta prácticamente toda la espalda.

Otras de las señales más claras que nuestro cuerpo puede darnos, son los dolores en la parte baja del vientre, molestias al caminar, estreñimiento o un cambio radical en la evacuación anal. Es de suma importancia que podamos diferenciar cada uno de estos síntomas con los de otras enfermedades, ya sean de transmisión sexual o por infecciones.

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Causas que originan el prolapso uterino

Como comentábamos el inconveniente de esta enfermedad es que no hay una única causa para padecerla, siendo causa habitual la de sufrir un parto largo, con niños muy grandes o simplemente el envejecimiento natural de la zona, aunque hay que tener en cuenta que no es frecuente padecerla hasta después de la menopausia.

Algunos de los motivos más importantes son:

  1. Levantar demasiado peso
  2. Ejercicios o deportes demasiado fuertes, extremos o de impacto
  3. Estreñimiento agudo
  4. Relaciones sexuales excesivamente rudas
  5. Anomalías genéticas
  6. Partos múltiples o con fetos muy grandes

Tratamientos para evitar y eliminar la enfermedad

Hay varios tratamientos efectivos para combatir el prolapso uterino. En algunos casos para poder erradicar la enfermedad es necesario pasar por una intervención quirúrgica no muy larga y de poca complicación, donde nuestro médico accederá a través de una incisión abdominal (muy similar a una cesárea) donde básicamente unirá a través de puntos de sutura los músculos que se han visto afectados. La recuperación es bastante rápida, tan solo habría que permanecer de 3 a 5 días en el hospital para su correcto control.

Otras formas de eliminar o retrasar el prolapso uterino:

  • Pesario: Es uno de los dispositivos médicos más antiguos que se conocen utilizados para el prolapso. Se instala justo encima del útero para sostenerlo, es insertado directamente por la vagina y debe asearse periódicamente para evitar la acumulación o propagación de bacterias.
  • Fisioterapia de suelo pélvico: Mediante ciertos ejercicios que nos facilitará un profesional, podemos fortalecer la zona perineal y evitar (o retrasar) el prolapso.
  • Histerectomía: Es una operación donde se extrae el útero de la mujer. Si tu ginecólogo te recomienda practicarla, quiere decir que la enfermedad ha avanzado lo suficiente como para deteriorar completamente tu zona vaginal.

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Como puedes ver el Prolapso Uterino es una enfermedad que hay que tener muy en cuenta, si bien no hay que asustarse ni preocuparse en exceso, hay que controlarla, en especial tras el parto o la entrada en la menopausia.

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