Mamás blogueras: Beatriz Romero (Periodista)

¡Bendita locura!

Ser mamá es una ‘bendita locura’… sería difícil describir tal cúmulo de sentimientos y emociones que te desbordan desde el minuto uno en el que te enteras de que llevas un peque en tu interior y que poco a poco va a ir creciendo dentro de ti. ¡Eso ya te parece increíble y te hace sentir muy especial! A nosotros nos pilló por sorpresa, nos quedamos embarazados a la primera y no lo esperábamos tan pronto; esto hizo que las sensaciones se multiplicaran por mil desde el primer instante. He tenido un embarazo de libro, buenísimo, y eso nos hizo disfrutar mucho más de una experiencia impresionante. Pasan lentas las semanas, estás deseando tocar a tu bebé, conocer el sexo, sentir cómo crece tu vientre… te imaginas su carita, piensas cómo será tu nueva vida con tu hijo en brazos. Se entremezclan sentimientos de ilusión y alegría con cierto temor por cómo vas a afrontar esta importante y única etapa en tu vida…
…¡Y por fin!, el pequeño Sergio llegó a nuestras vidas. Su nacimiento no fue como esperaba, pero tengo que reconocer que llegué al momento del alumbramiento convencida de que iba a pelear como una jabata y que no iba a tener miedo. Me centré, los días previos, en concienciarme que el cuerpo de la mujer está preparado para que seamos mamás, que hay que ponerse en manos de los profesionales y confiar en ellos (¡eso sí! teniendo claro que si todo marcha bien el parto es nuestro y tenemos que tratar de humanizarlo) y no dejaba de repetirme: ‘eres una campeona; lo vas a hacer fenomenal, todo va a salir bien, yo puedo con esto y con más…’. Y tengo que reconocer que me funcionó. Siempre sientes algún temor porque quieres que tu hijo esté bien y como primeriza es inevitable pensar en el dolor, en cómo va a ser y qué vas a sentir. Pero lo viví todo muy intensamente y muy emocionada y feliz. Tras muchas, muchísimas horas de espera y tratando de dilatar en el hospital, tuve a mi hijo por cesárea y lo acepté con mucha serenidad. Sólo quería que naciera y verle, sentirle, abrazarle, olerle…No podría describir el momento en el que lo pusieron sobre mi pecho… en ese segundo, eterno, que inmortalizas para siempre…¡Comenzó mi ‘bendita locura’! Podría decir que en cierto modo es el día uno de tu vida, empiezas de cero; todo cambia. Es duro y gratificante, pero eso lo dejaré para el siguiente post…

Beatriz Romero

 

 

 

El pequeño Sergio

El pequeño Sergio disfrutando de la brisa del mar.

 

 

 

 

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