Laparoscopia: beneficios de la cirugía de invasión mínima

 

¿Laparoscopia o cirugía tradicional? A la hora de enfrentar una cirugía siempre surgen dudas. Este artículo trata de aclarar algunos de los beneficios de la laparoscopia. Eso sí, sin olvidar que, al fin y al cabo, es un procedimiento quirúrgico y es necesario tomarlo en serio; consulta con tu médico y cumple tu periodo de reposo.

La laparoscopia es un tipo de cirugía de mínima invasión utilizada para detectar y tratar muchos problemas que permite la visión de la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda de una lente óptica. Durante los últimos años se ha convertido en un procedimiento muy habitual ya que se puede practicar en un entorno ambulatorio y la recuperación de los pacientes es muy rápida.

El principal motivo de que esta técnica se haya popularizado tanto son los beneficios que conlleva respecto a una cirugía abdominal. En primer lugar, una laparoscopia es mucho menos dolorosa y el periodo de recuperación es más corto. La mayoría de pacientes que se someten a este tipo de intervención pueden volver a sus vidas normales a los pocos días de haber sido operados.

La cirugía laparoscópica reduce, aún más, la posibilidad de una hernia en el lugar de la incisión quirúrgica o de infecciones, además de que las complicaciones que se puedan derivar de la herida son mucho menores debido a que se trata de una pequeña incisión, y no de un gran corte como en la cirugía convencional. Por todo esto, este tipo de cirugía es especialmente útil para personas obesas, mujeres embarazadas y ancianos.

Sin embargo, y a pesar de que se trata de un proceso muy seguro, no podemos olvidar que es un procedimiento quirúrgico, y que nunca está exento de riesgos. Los más habituales, aunque se dan con menos frecuencia que con la cirugía tradicional, son las infecciones o las hemorragias internas.

De forma menos usual, se puede producir una lesión en los vasos sanguíneos u otros órganos como la vejiga, el estómago, los riñones o los intestinos. Por ello, es importante el correcto seguimiento tras la intervención. Por último, no conviene olvidar el riesgo derivado de la anestesia que hay que tener en cuenta en cualquier operación.

Tras una intervención de este tipo, son recomendables unas horas de vigilancia, reposo, dieta ligera y no hacer esfuerzos. En cualquier caso, es aconsejable siempre contactar con un médico para resolver cualquier duda.

Para ampliar información sobre la laparoscopia y en qué casos se utiliza, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos elaboró un folleto especialmente interesante que puede ser consultado aquí.