¿Por qué engordo si no como?

El peso es el equilibrio entre lo que comemos y la energía que gastamos. Si comemos más de lo que gastamos, engordamos. A más calorías ingeridas y a menos ejercicio físico más propensa será la persona a guardar la energía extra en forma de grasa.Como hemos dicho, la dieta y el ejercicio van a resultar muy importantes en el peso final que tendrá un individuo, pero hay muchos más factores implicados. Todos conocemos a personas que comen mucho, no hacen nada de ejercicio y siguen estando muy delgadas, mientras otras personas con dietas bajas en calorías y con bastante ejercicio pierden muy poco peso.


El secreto de estas situaciones tan desiguales lo encontramos detrás de los siguientes factores:

El metabolismo basal: es la energía que gastamos para mantener las funciones del cuerpo que nos permiten seguir con vida: la actividad de corazón, el funcionamiento de los riñones, el cerebro… Sería la cantidad de energía que gastamos en el reposo más absoluto y es independiente de la actividad física realizada.

Cada persona va a tener un metabolismo basal diferente dependiendo de algunas características. Así, por ejemplo, los hombres, al poseer un porcentaje mayor de masa muscular, van a tener un metabolismo basal ligeramente más elevado que las mujeres.

También aquellas personas más altas, con mayor peso o los niños en proceso de crecimiento, tienen un metabolismo basal más elevado. La edad va a influir bastante en este aspecto, conforme se van cumpliendo años se va perdiendo masa muscular y por lo tanto disminuye el metabolismo basal. Otras situaciones especiales que pueden aumentar el metabolismo basal pueden ser la lactancia en las madres, el estrés o la aparición de alguna enfermedad como resistencia a la insulina o diabetes mellitus.

Estas variaciones en el consumo de calorías en reposo van a determinar, en parte, que dos personas respondan de forma diferente a una misma dieta y la misma cantidad de ejercicio físico. Y así, una puede engordar y la otra adelgazar porque ambas necesitan una cantidad de calorías diferentes dependiendo de su metabolismo basal. Teniendo en cuenta que aproximadamente el 55-70 % del gasto energético total de nuestro organismo se lo debemos al metabolismo basal resulta muy importante tener siempre este factor en cuenta.

El genotipo ahorrador: cada vez que comemos aumenta nuestro nivel de glucosa (azúcar) en nuestra sangre y cuando ésta se eleva se produce más insulina. A su vez, la insulina es responsable de llevar la glucosa a los órganos y tejidos. Quienes tienen resistencia a la insulina transforman en grasa el aporte de los alimentos ricos en carbohidratos, en lugar de transformarla en azúcar. Son ahorradores en el sentido de que evitan que gran cantidad de glucosa sea utilizada en los músculos y, en su lugar, la transforman en triglicéridos para almacenarse en el tejido adiposo. De ahí que dos personas comiendo lo mismo, y con el mismo metabolismo basal, una pueda engordar más que la otra porque transforma un mayor porcentaje de lo que ingiere en grasa. Este genotipo, hace millones de años, permitió la supervivencia de los hombres en época de hambruna. Pero en el primer mundo es una desventaja, ya que ante un mínimo exceso de consumo de calorías se engorda con facilidad y con ello, aparecen otros trastornos asociados como diabetes, obesidad o hipercolesterolemia.


Al contrario de estos factores, la alimentación es algo que sí está en nuestras manos controlar. Un alto consumo de grasas y calorías van a hacer que día a día nuestro organismo acumule energía que no necesitamos, y eso se traduce en más michelines. Lo mejor y más recomendable es comer varias veces al día, en poca cantidad, y escoger alimentos bajos en calorías y nutrientes.

Cuando comemos pequeñas cantidades, con mayor frecuencia experimentamos menos hambre a lo largo del día, ya que transcurre poco tiempo entre comida y comida. De esta forma, resulta más fácil resistir la tentación de hartarnos entre comidas con alimentos de elevado contenido calórico, como dulces, galletas y frituras, o de llenarnos demasiado a la hora de comer.

La dieta mediterránea, tan arraigada a nuestra cultura, es la mejor opción, la cual se caracteriza por un alto consumo de cereales, legumbres, frutas, hortalizas y verduras, con el aceite de oliva como fuente principal de grasa y un consumo moderado de proteínas de origen animal.

Por supuesto, todo esto acompañado de ejercicio físico, serán nuestros mejores aliados a la hora de mantener el peso a raya.

Imar Cuenta con una enfermera que además es especialista en nutrición, con gran experiencia enembarazos, síndrome de ovarios poliquísticos, lactancia, diabetes, sobrepreso /obesidad, resistencia a la insulina y reproducción asistida.

“Imar Fertilidad, Persiguiendo Sueños, Sembrando Ilusiones”

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