La sexualidad y su importancia

La sexualidad es una parte integral de la vida humana. Tiene que ver con la reproducción, pero también con el placer y la intimidad.sexualidad3 2.jpg

El aumento de esperanza de vida, la liberación de las costumbres sexuales, la mayor aceptación social respecto al placer sexual, y la incorporación de los derechos sexuales a los derechos humanos han cambiado el panorama sexual de las personas maduras, permitiendo disfrutar más tiempo y con mayor calidad de las relaciones sexuales.

A partir de los 50 años, la sexualidad se encuentra influida por cambios biofisiológicos, aspectos socioculturales y psicoemocionales diferentes, que pueden contribuir a reactivar, frenar o interrumpir las relaciones sexuales. Además, se trata de personas  donde es más frecuente la existencia de otros problemas de salud, sin olvidar que la vida sexual en la edad madura está muy condicionada por la vida sexual antes de esa edad.

No podemos obviar que la satisfacción emocional con la pareja está fuertemente asociada con la satisfacción sexual y que en las personas las relaciones sexuales  satisfactorias y periódicas son un indicador de vinculación e intimidad y un factor necesario para el bienestar emocional.

Ni el interés ni la actividad sexual desaparecen con la edad, pero la sexualidad en la edad avanzada es muy diferente de unas personas a otras. Lo importante es disfrutar de la sexualidad y en caso de patología, adaptar el tratamiento a las expectativas y necesidades de cada paciente.

El envejecimiento normal trae aparejado toda una serie de cambios físicos que se manifiestan de forma distinta pero de manera universal tanto en los hombres como en las mujeres.

clinicas-de-fertilidad-en-murciaOcasionalmente estos cambios afectan a nuestra capacidad para funcionar sexualmente e incluso para disfrutar del sexo con otra persona. Algunos de ellos son: el deseo sexual, la pulsión libidinal en lenguaje psicoanalítico, puede ir disminuyendo conforme van pasando los años en la medida en que las hormonas también van decayendo; las erecciones suelen ser cada vez más infrecuentes y de más corta duración con una intensidad regularmente menor; la sequedad de las mucosas puede favorecer la dificultad para el coito convencional en las mujeres a partir de un determinado número de años…

La sexualidad es una función vital que influye sobre la conducta de los individuos y sobre las relaciones humanas en general. Afecta a todos los procesos fisiológicos y psicológicos del ser humano, aunque no es imprescindible para su supervivencia. Se trata de un impulso instintivo que atraviesa diferentes etapas a lo largo de la vida de los individuos y que es condicionado en gran medida por el entorno sociocultural en el que viven. Pero ante todo, la relación sexual responde a una necesidad de comunicación física y psicológica que va más allá de la mera unión sexual de los cuerpos.

La forma en que usted se siente puede afectar a lo que es capaz de hacer a  cualquier edad. Por ejemplo, los hombres pueden temer que la impotencia se convierta en un problema más común a medida que se va envejeciendo y cumpliendo años; sin  embargo, la excesiva preocupación por esa posibilidad (ya lo apuntábamos más arriba) puede causar un stress suficiente como para ocasionar un nuevo ataque de impotencia en el siguiente intento de relaciones sexuales. Podríamos decir que un episodio de impotencia puede generar nuevos episodios de impotencia. ginecologos-en-murciaLa mujer que se preocupa por sus cambios de apariencia física y que va viendo que en la medida en que va  cumpliendo años se redistribuye su grasa, y va ganando ocasionalmente algún kilo de  más, puede pensar que su compañero ya no la encuentra atractiva o, lo que es peor, sexualmente deseable. Concentrarse en la belleza física, juvenil, pasajera, puede  interferir de forma definitiva con su forma de disfrutar su relación sexual.

Las parejas mayores se enfrentan habitualmente a las mismas tensiones diarias que afectan a las personas de cualquier edad; ocasionalmente más, si cabe, en la medida en que con los años se va incrementando también la responsabilidad y la dependencia que otras personas, negocios o actividades tienen respecto de uno. Pueden además, tener las preocupaciones adicionales relacionadas con su edad, con sus enfermedades, con la jubilación e incluso con otros tipos de cambios que van a modificar su estilo de vida en común; estas preocupaciones pueden causar de forma sobreañadida dificultades sexuales. Dichas dificultades si no son tratadas pueden transformarse en disfunciones sexuales, alteraciones en el deseo sexual así como cambios en la psicofisiología que caracterizan el ciclo de la respuesta sexual, y que causan disturbios y dificultades interpersonales.

En el hombre mayor de 50 años, la disfunción sexual más frecuente es la Disfunción Eréctil (DE).

La DE se ha definido como la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente para permitir un rendimiento sexual satisfactorio. La DE afecta a la salud física y psicosocial y tiene una repercusión importante en la calidad de vida (CdV) de quienes la sufren, así como de sus parejas y familias.

En la mujer, la disfunción sexual más frecuente es la disminución del deseo sexual o deseo sexual hipoactivo (TDSH).fertilidad-en-murcia.jpg

La definición del trastorno de deseo sexual hipoactivo debe incluir no sólo la falta o ausencia de fantasías sexuales o deseo por cualquier forma de actividad sexual, sino también la presencia de angustia personal, de dificultades interpersonales (o de ambas).

El trastorno de deseo sexual hipoactivo generalizado adquirido es el diagnóstico más común. Cuando la afección no depende de una situación o relación específica y aparece después de un periodo en el cual el deseo y la función sexual se consideraban normales.

Los trastornos de dolor asociado a la actividad sexual, son otras de las demandas más frecuentes de nuestras pacientes.

Se habla de dispareunia según los diagnósticos DSM IV-TR cuando el dolor es continuo o recurrente durante las relaciones sexuales y de vaginismo cuando existe una contracción involuntaria de grupos musculares perineales que impiden cualquier introducción vaginal.

En el caso de la mujer madura la causa más frecuente de dispareunia es la producida por la atrofia urogenital secundaria a deficiencia estrogénica. Síntomas de todos conocidos como sequedad, ardor, en ocasiones frecuencia miccional y disuria dificultan las relaciones sexuales de las mujeres maduras, convirtiéndose en un elemento importante de la evitación de las relaciones sexuales.

La característica esencial del trastorno orgásmico femenino es una ausencia o un retraso persistente o recurrente del orgasmo en la mujer después de una fase de excitación sexual normal. Las mujeres muestran una amplia variabilidad en el tipo y la intensidad de la estimulación que desencadena el orgasmo.

El trastorno orgásmico en la mujer madura suele ser secundario y/o situacional. El primario es más frecuente en la mujer joven, ya que la capacidad orgásmica aumenta con la experiencia sexual. Las malas relaciones de pareja, enfermedades, fármacos, o  acontecimientos traumáticos estarían involucradas en su etiología.

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La solución para dichos problemas es hablar abiertamente con la pareja, consultarlo con el ginecólogo, solicitar consejo terapéutico, no aislarse, el sexo no tiene edad. Con frecuencia, los profesionales de la ginecología y de la salud en general pueden ayudar también a modular este tipo de presión que dificulta su actividad sexual.

Uno no debe culparse en cualquier caso de las mínimas dificultades sexuales que se puedan tener. Si existen emociones encontradas y caminan por senderos comunes, si la comunicación es la adecuada, la sexualidad puede variar pero no se verá entorpecida por el envejecimiento. Si en la pareja el hombre tiene problemas de impotencia o la mujer puede estar menos interesada en el sexo a partir de un determinado número de años, ni él ni ella deben suponer que su respectiva pareja ya no tiene atractivo sexual; puede haber muchas causas físicas de sus problemas y, casi todas ellas, ser solucionadas.

No existe jubilación sexual.

Clínica IMAR.

Departamento de Sexología. Dª Tatiana Rocamora Rodríguez.

 

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