Estimulación ovárica

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La estimulación ovárica incrementa el número de óvulos que se producen en el ciclo menstrual y amplía así las probabilidades de éxito de los tratamientos de fertilidad.

Tener un hijo a veces no es un proceso fácil. Muchas parejas que padecen infertilidad y trastornos de ovulación están obligadas a recurrir a las técnicas de reproducción asistida para lograr un embarazo. Para incrementar las probabilidades de éxito, es necesario someterse a una estimulación ovárica, una técnica que incrementa el número de ovocitos que se generan en la ovulación. En este artículo se responde a las cuatro preguntas más frecuentes sobre este procedimiento: qué es la estimulación ovárica, cómo se desarrolla, cuándo hay que recurrir a ella y qué riesgos implica.

El 15% de las parejas españolas en edad reproductiva presentan problemas para tener un hijo. Este alto porcentaje es el responsable de que nuestro país sea el tercero en Europa en el que se realizan más tratamientos de fertilidad. En concreto, cerca de un millón de parejas demanda cada año asistencia reproductiva, tal como recoge el ‘Libro Blanco de la Infertilidad en España’, editado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
En el 21% de los casos, la esterilidad femenina está causada por distintos trastornos de ovulación. Estos desórdenes pueden provocan ciclos irregulares (más cortos o más largos de lo normal) o la ausencia total de la menstruación, de modo que se multiplican las dificultades para lograr un embarazo.

Estas parejas deben pasar por un largo y duro proceso para concebir. Se inicia, por lo general, con un procedimiento denominado estimulación ovárica, que permite resolver los trastornos ovulatorios de la mujer y, a la vez, incrementar la calidad y la cantidad de los óvulos que se generan.

1. ¿Qué es la estimulación ovárica?

Esta técnica consiste en modificar por medio de fármacos el ciclo menstrual natural. Los medicamentos que se utilizan son diferentes preparados hormonales que realizan varias funciones. Por una parte, permiten controlar el inicio del ciclo menstrual para facilitar el seguimiento de los especialistas. Y por otra, dejan que se desarrolle y madure más de un folículo (donde se desarrolla el óvulo).

De este modo, al final del proceso se puede obtener un mayor número de óvulos y de mejor calidad, para aplicar el tratamiento de fertilidad e incrementar así las probabilidades de un embarazo, puesto que no siempre los óvulos dan lugar a embriones de calidad.

2. ¿Cómo se desarrolla la estimulación ovárica?

El proceso de estimulación ovárica tiene una duración aproximada de entre 12 y 14 días.

• Paso 1: en los primeros días del ciclo (segundo o tercero), la mujer que se somete al tratamiento y comienza a inyectarse por vía subcutánea el preparado hormonal indicado por el especialista.

• Paso 2: la mujer acude al centro médico de forma periódica para realizar, por medio de una ecografía, el seguimiento del número de folículos que están madurando, además de controlar su evolución, a través de un analítica que determina el nivel de estradiol en la sangre, una hormona que se produce cuando el crecimiento de los folículos es el adecuado.

• Paso 3: cuando el especialista estima que hay suficientes folículos, y que su calidad es la adecuada, se procede a desencadenar la ovulación mediante la administración de otro preparado hormonal.

3. ¿Cuándo recurrir a la estimulación ovárica?
La estimulación ovárica se utiliza casi en el 100% de los tratamientos de fertilidad.
Este procedimiento es sobre todo efectivo cuando la edad materna es más avanzada, puesto que en estos casos se produce una situación adversa de calidad y cantidad de óvulos.
No obstante, la estimulación ovárica se usa también para obtener un mayor número de ovocitos en los casos de donación de óvulos o en los que la mujer opta por congelarlos cuando ha decidido retrasar su maternidad.
4. ¿Implica algún riesgo?
La técnica de estimulación ovárica es la principal responsable de que el 35,2% de los embarazos resultantes de los distintos tratamientos de fertilidad sean gestaciones múltiples. De ellas, un 6,4% son de alto grado: tres o más bebés.
Por otra parte, la estimulación ovárica implica el riesgo de sufrir el denominado síndrome de hiperestimulación ovárica. Este trastorno aparece cuando se produce una respuesta exagerada al tratamiento y maduran demasiados óvulos a la vez. Puede tener distintos grados, aunque las técnicas de prevención que los centros médicos aplican en la actualidad disminuyen de forma significativa el peligro de que evolucione.

Fuente: Eroski Consumer

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