Embarazos a partir de los 40: ¿qué técnica es mejor?

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Tener un hijo a partir de los 40 años ya no es un hecho aislado. En la última década se ha duplicado en España el número de nacimientos de bebés cuyas madres ya han superado esta edad. Muchas de estas mujeres que han decidido retrasar la maternidad han tenido que recurrir a la reproducción asistida para lograr un embarazo. En este artículo se explican las razones por las que a partir de los 40 años es más eficaz la fecundación in vitro que la inseminación artificial para quedarse en estado y se analiza por qué la congelación de óvulos con anterioridad es una opción recomendable.

Retrasar la maternidad más allá de los 40 años

A partir de los 40 años tanto el número como la calidad de los óvulos disminuye.

En el año 2002, tan solo un 3% de los nacimientos de bebés en España procedía de mujeres que superaban los 40 años de edad. Hoy en día, sin embargo, esta cifra se ha duplicado. Tal como señala el Instituto Nacional de Estadística, las madres del 6% de los nacidos en el primer semestre de 2012 ya habían cumplido sus cuatro primeras décadas de vida.
Pero llegar hasta este punto no es un camino fácil. Muchas de estas mujeres retrasan la maternidad por motivos laborales, económicos, de pareja u otras circunstancias personales y, cuando lo intentan, descubren que su edad les impide lograr un embarazo de forma natural.

De ahí que, según el registro de la Sociedad Española de Fertilidad, cerca de 13.500 mujeres con edad mayor o igual a 40 años se sometan a algún tratamiento de fertilidad en España cada año.
Y es que después de los 40 la tasa de esterilidad femenina se eleva de forma significativa. Puede afectar hasta al 70% de las mujeres, señalan los especialistas. La principal razón es que tanto el número como la calidad de los óvulos disminuyen de forma considerable. Este problema reproductor no solo dificulta la gestación natural, también pone trabas a las técnicas de reproducción asistida.

Embarazo a partir de los 40: fecundación in vitro

Las técnicas de reproducción asistida que han demostrado mayor eficacia para las mujeres mayores de 40 años son la fecundación in vitro o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides. Sendos tratamientos consisten en la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio, con el fin de obtener un número apto de embriones disponibles para transferir al útero materno.

En el 60% de los casos, afirma la Sociedad Española de Fertilidad, estas mujeres deben recurrir a la recepción de óvulos de donantes o a ciclotransferencias de embriones criopreservados (conservados a temperaturas muy bajas) procedentes también de ovocitos de donantes para que el tratamiento sea eficaz. En el resto de los casos, los ciclos de fecundación se llevan a cabo con óvulos propios de las pacientes.

Baja eficacia de la inseminación artificial

La inseminación artificial es la técnica menos recurrente entre las mujeres de más de 40 años. Tan solo un 5,3% de las que acuden a los centros de reproducción asistida optan por esta alternativa.

La inseminación artificial consiste en depositar de forma artificial el semen en el tracto reproductor femenino, para así acortar la distancia que separa el óvulo y el espermatozoide y facilitar el encuentro entre ambos. El 41% de estas mujeres recurre al semen de un donante anónimo y el resto lo hace con el de su pareja.

En cuanto al éxito de esta técnica, tan solo un 11% de los casos de inseminación artificial en mujeres a partir de los 40 años concluye con una gestación y de entre estas, la tasa de aborto se eleva a más del 50%.

Congelar los óvulos, una opción recomendable

Si a partir de los 35 años las posibilidades de obtener un embarazo se reducen por el decrecimiento de la calidad de los óvulos femeninos, ¿por qué no actuar antes? En la actualidad, los especialistas en reproducción asistida ofrecen a las mujeres que han optado por retrasar su maternidad una alternativa que les permite aplazar el momento de tener un hijo, sin disminuir su tasa de fertilidad y sin necesidad de recurrir a óvulos de donantes en el futuro.

La vitrificación de óvulos consiste en extraer un determinado número de ovocitos de la paciente y congelarlos. Esta técnica posibilita a la mujer conservar la calidad de sus óvulos cuando estos aún no han envejecido y preservarlos para el momento en que estime más adecuado afrontar la maternidad.

Los estudios confirman que la utilización de óvulos vitrificados ofrece las mismas posibilidades de gestación que los frescos e, incluso, que aumenta la tasa de gestación en mujeres de baja respuesta ovárica.

Fuente: consumer.es

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