Consejos para dormir bien durante el embarazo

Pregnant woman lying in bed sleeping
Durante el embarazo, no solo se sufren cambios hormonales. Nuestro cuerpo también está más cansado de lo normal, sin embargo, no por eso dormimos más, al contrario. Nuestros hábitos de sueño se pueden ver afectados por diferentes motivos. Te explicamos cada uno de ellos y te damos unos cuantos consejos para que llegues al feliz día del alumbramiento fresca como una rosa.

Durante los nueve meses del embarazo, nuestro cuerpo sufre una auténtica revolución hormonal, física y psicológica. Al aumento de peso, el crecimiento de la barriga y el pecho, debemos sumarle unos cuantos cambios internos que, aunque no vemos, están ahí. Uno de ellos es la alteración de las rutinas del sueño. Porque, si pensábamos que estas solo nos iban a afectar cuando nuestro bebé no nos dejara dormir más de dos horas seguidas cada noche, estábamos muy equivocadas.

A los calambres, dolores de espalda, o hinchazón en piernas y pies, hay que sumarle el aumento de relaxina, una hormona que hace que las embarazadas tengan menos estabilidad. Además, la función renal también aumenta, por lo que es necesario orinar con más frecuencia, sobretodo en las últimas semanas, cuando el bebé crece, el útero se agranda y aumenta la presión sobre la vejiga; el aparato digestivo trabaja más lento, provocando acidez; y aumenta el ritmo cardiaco por la mayor ‘demanda’ de sangre desde el útero. Los miedos e inseguridades pre-parto, seamos o no primerizas, también nos quitarán el sueño más de una noche.

Con esta mezcla ‘fatal’ para nuestro descanso, ¿qué podemos hacer?

Al decálogo para un descanso saludable ‘para todos los públicos’ hay que sumar, en el caso de las embarazadas, una serie de puntos:

– Evita dormir boca arriba, pues el peso del abdomen presiona la vena mayor que transporta sangre desde la parte inferior del cuerpo al corazón, lo que puede provocar mareos y dolores de espalda. Por supuesto, dormir boca abajo está menos recomendado todavía.

– Elige una postura fetal, preferiblemente sobre el lado izquierdo, pues es la postura que, según los expertos, menos afecta a la circulación sanguínea.

– Coloca un cojín bajo los pies para mantener las piernas ligeramente elevadas y conseguir así una mejor circulación, evitando problemas de hinchazón.

– Guarda una rutina de ejercicio suave que te ayude a liberar tensiones, como el yoga, la natación o caminar. Al terminar, date un baño relajante y, antes de ir a la cama, relaja los músculos poco a poco, para evitar calambres: manos, brazos, muslos, pantorrillas e, incluso, los dedos de los pies.

– Si padeces ardores o problemas digestivos, prueba a dormir algo más elevada, para favorecer la actividad gastrointestinal.

Fuente: MujerHoy

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